A los Obispos de las Conferencias de los Pueblos Católicos

Queridos Obispos de las Conferencias de  todos los Pueblos Católicos del  Mundo

Pueblo Sacerdotal Mexicano y del Mundo

Presentes

 

Por medio de la presente los abrazamos fraternalmente y les enviamos un cordial saludo, como ovejas necesitadas de nuestros Pastores  para llevarnos al Cielo a nuestra verdadera patria.   

 

Los laicos postrados elevamos juntos  plegarias que como el incienso suban en súplica a Nuestro Hermoso Dios Trino y Santo para que nos infunda valor y fe y así ser fieles testigos del Evangelio en tiempos de crisis, compartimos con ustedes el terrible dolor que ha implicado tomar la decisión de cerrar los templos.

 

La situación geopolítica por la que atravesamos complica muchas decisiones,  pero aún en el pasado hubo muchas otras pandemias una muy especial ha sido la que enfrentó San Juan Bosco quien al voltear a ver el crucifijo, dijo a su jóvenes que si conservaban el estado de Gracia no enfermarían.  En ese entonces no había internet, el mundo entero no conocía realmente lo que estaba pasando, pero San Juan Bosco confió en Cristo de manera absoluta, el salió y atendió junto con sus jóvenes a cuidar a los enfermos, ninguno de sus jóvenes se enfermó.   La madre Teresa de Calcuta, asistió a miles de enfermos con sus propias manos y una fe infinita, ella vivió muchos años para cumplir su misión.  Tenemos al Santo Padre Damián de Molokai así como otros tantos ejemplos de Santos que el Magisterio de la Iglesia nos muestra como modelos de vida.  Hoy sentimos que han quedado en el pasado.   

 

Si los laicos hemos realizado una petición que pudo haberse tomado como demasiado atrevida,  queremos explicar que nuestros motivos no tienen nada que ver con intenciones de rebeldía ni desobediencia,  las personas que realizamos videos somos laicos que participamos de la vida activa del Evangelio en diferentes Apostolados, que están sujetos a nuestros Obispos y que de ninguna manera pretenden dividir a los fieles sino por el contrario unidos expresar una necesidad (CIC 212 § 3, y 213) que nos ha sido transmitida por nuestras familias y sacerdotes desde pequeños: “ Vivir junto con Jesús los Sacramentos instituidos por Él para darnos la Gracia Santificante y salvar nuestras almas, según lo marca el Catecismo de la Iglesia Católica. Para ello necesitamos el Sacramento más importante investido en el Orden Sacerdotal con nuestros Obispos y Sacerdotes que son nuestros pastores y  guías.”

 

Cristo nos ha enseñado todo lo que debemos y necesitamos saber en cada momento de nuestra vida, Él está a la puerta y llama, si abrimos entrará.  Jesús cura leprosos, Él mismo hace el trabajo, estamos en Pascua, Él camina entre nosotros, por sus llagas hemos sido sanados; "Apenas desembarcaron, le reconocieron enseguida,  recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas a donde oían que él estaba.  Y donde quiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados."   (Mc 6, 55-56)  

 

Debido a la situación que atravesamos la única forma que tenemos de acercarnos a ustedes es por carta,  videos o algunas veces vía telefónica; pareciera cercano y muchas lejano.  

 

Consideramos que  hemos obrado conforme a los canones anteriormente citados,  sin embargo quizá en nuestro entusiasmo de expresarles nuestra necesidad omitimos escribir la carta antes de enviar el video.  

 

Nos preocupa la advertencia que nos hace su Santidad el Papa Francisco acerca del peligro que nos señala  en su homilía en Santa Marta el  pasado 17 de abril de 2020:

"Ten cuidado de no viralizar la Iglesia, de no viralizar los Sacramentos, de no viralizar al Pueblo de Dios". “La Iglesia, los Sacramentos, el Pueblo de Dios son concretos.”  “Esta familiaridad con el Señor, de los cristianos, es siempre comunitaria. Sí, es íntimo, es personal pero en comunidad. Una familiaridad sin comunidad, una familiaridad sin pan, una familiaridad sin la Iglesia, sin el pueblo, sin los sacramentos es peligrosa. Puede convertirse en una familiaridad, digamos, gnóstica, una familiaridad sólo para mí, separada del pueblo de Dios. La familiaridad de los apóstoles con el Señor fue siempre comunitaria, siempre en la mesa, un signo de la comunidad. Siempre era con el Sacramento, con el pan.”

 

Creemos firmemente que Jesús está vivo.  Sólo en los Sacramentos podemos participar de la Vida Eterna y vivir el Reino de Dios en la tierra.  La Palabra se ha hecho carne y habita entre nosotros esperándonos en los Sagrarios.  Creemos que su Palabra es Verdad  "Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado.  Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.»" (Jn 6, 26-27.)  Creemos que el Señor, como los discípulos de Emaús es el Camino que nos guía y en este momento nos encontramos como ellos: “Mientras  conversaban y discutían el mismo Jesús se acercó a ellos y camino a su lado; pero sus ojos estaban como incapacitados para reconocerle.  Él les dijo: «¿De qué discutid por el camino? »  Ellos se pararon con aire entristecidos” (Lc  24, 15-17 ) Creemos que Él es la Vida,   "Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.»  Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña.  Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate.» La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer."  (Mc 5, 39-43). Nosotros hemos escuchado ese mismo llamado de nuestro Señor: Talitá kum, a ti te digo levántate y deseamos nos den de comer.

 

Jesús murió en la Cruz por amor con toda confianza y obediencia al Padre, nos dejó en herencia el Cielo en la tierra, nos prometió estar con nosotros hasta el final de los tiempos y se quedó en el pan,  en Alma, Cuerpo, Sangre y Divinidad para alimentar y salvar lo más Sagrado: las almas de los hombres, imagen y semejanza suya que tienen Vida Eterna. Los fieles laicos así como la mujer hemorroisa "habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.  Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.»  Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal." (Mc 5, 27-29).  Para nosotros ustedes son ese manto que estamos ávidos de alcanzar para sanar tantas almas, acceder a los Sacramentos, cambiar el mundo, y alcanzar el cielo. 

 

Estamos en tiempo de Pascua,  El cielo está abierto y en la tierra, ¡¡¡Aleluya, Aleluya!!!

 

Sabemos que ustedes ya tienen grupos de laicos que  nos representan en cada uno de los niveles Parroquiales, Decanatos, Zonas Pastorales y Diócesis sin embargo a veces no nos sentimos representados plenamente y creemos que nuestro ruego no es escuchado por razones que  espiritualmente como laicos no entendemos, solo ustedes pueden acercarnos a los Sacramentos  que son Signos Sensibles, no virtuales, son la Vida Eterna, que tienen efectos específicos necesarios para cada situación y a los cuales no podemos acceder sin ustedes. ¡Por favor esto es una súplica, los necesitamos.!

 

Jesús está vivo y nos ama tanto que bajó del Cielo para morir, resucitar y abrirnos el camino que nos conduce al Padre, insistimos: Él es el Camino, la Verdad y la Vida.  Recordemos que la mayor parte de la vida pública de Nuestro Señor, inscrita en los cuatro Evangelios y defendida en todas las Epístolas y Magisterio de la Iglesia es  testimonio del acercamiento a  toda su grey y particularmente a la  sanación de los enfermos. En esta tesitura consideramos que la nuestra es una petición de amor que puede lograrse con orden, con su autorización y venia. Sabemos que en libertad responsable muchos católicos podemos salir al mundo por Cristo con Él y en Él, porque solamente puede hacerse con Él.

 

Tenemos hambre del Orden Sacerdotal, Sagrado Ministerio, investidura dada de lo alto para llevar a todas las almas al cielo por medio de la Cruz Viva,  piedras vivas que gritarán que el Hijo de Dios está Vivo, presente en cada Sacramento para que todos los bautizados en el presente y en el futuro podamos tener la confianza de su Presencia Real entre los  hombres hasta el fin de los tiempos.  

Es verdad, lo más esencial son ustedes, el Papa Francisco, nuestros Obispos y Sacerdotes porque todo lo que aten en la tierra será atado en el Cielo y lo que sea desatado en la tierra será desatado en el Cielo. (cfr Mt 16, 19)

 

Nada es igual sin nuestros Sacramentos, todo está en sus manos, manos consagradas, Amén, Amén, Amén.

 

¡¡¡Viva Cristo Rey y Nuestra Santísima Virgen María de Guadalupe!!! Dado en Puebla de los Ángeles,  a 03 de Mayo de 2020

Día de la  exaltación Santa Cruz de  Nuestro Señor Jesucristo, del Buen Pastor y mes de María  

Con todo nuestro cariño y respeto

 


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